“Yo no tengo nada, pero todo lo que tengo…”


“Yo no tengo nada, pero todo lo que tengo…”
“Él me dio…, pero yo no gané nada…”
(escrito em dezembro de 2009)
 A veces se nos pasan cosas que parecen un tanto cuanto raras. Creo que con usted seguramente ya ha pasado algo muy torpe, fuera del patrón y usted de pronto se puso a reír. Bien, ¿Por qué estoy hablando de esto? Bueno, esto se nos pasó a poco a mí y a un grupo de chavos que estábamos en la calle de la ciudad. Más bien, estábamos en el parque de la ciudad. Estábamos riendo de cosas muy graciosas que contábamos uno al otro (chistes, cuentos de la vida y otras cosas) cuando una persona totalmente embriagada se puso a la par e intentaba charlar con nosotros (por lo menos era eso que se parecía suceder).

Lo que pasa es que, mientras hablábamos y él decía cosas raras, a veces algunas de esas cosas eran muy graciosas y tenían un sentido mismo que sin sentido alguno. Él dijo: “Mira, yo no tengo nada, pero todo lo que tengo es de Estados Unidos”.  Otra frase que cayó ante nosotros como una piedra en el agua fue “Él me dio todo, pero yo no gané nada.” Creo que aún hay otras frasis que él tenga dicho, pero nada más estas ya nos hicieron caer por suelo en risas. Fue demasiado chistoso oír cosas así, un cuanto como que sin sentido, bien como también contradictorias. ¡Aquella noche la risa estuvo garantizada!

Saliendo de la calle, de regreso a la casa, al hogar de mí mamá, fue caminando y poniéndome a pensar en aquello.  En verdad lo que él (la persona ebria) había dicho de verdad era muy gracioso, interesante, chistoso, pero no solamente. Había que existir algo más. ¡Y, realmente, lo hay!

¿Cuál es la razón que lleva aquel hombre a vivir en ebriedad? ¿Por qué él no tiene nada? ¿Cuál es el motivo para que él piense que gana cosas, pero esas cosas no le sirven para nada?

Podríamos leer hojas y hojas con interrogantes con la finalidad de nos conllevar a un punto de raciocinio relativo a la temática, sin embargo con estas ya podemos hablar muchísimo. Lo que ha llevado a que muchas personas vivan sin esperanza, lo que ha llevado a que muchas personas no logren tener oportunidades en la vida es la injusticia existente en todo el mundo, en donde unos son privilegiados y otros son excluidos. 

Esto ocurre en todos los espacios, por ejemplo: en empresas en donde no se logra empleos buenos por cuenta de la baja tasa de escolaridad de la gente sencilla y vulnerable. Esto ocurre por cuenta de los históricos de explotación social tan presentes en la vida de nuestra América Latina, sea donde aportaran los españoles, sea donde aportaran los portugueses, sea donde dominaran los ingleses por medio de la decadencia de los imperios Luso y Castellano, sea donde domina hoy Estados Unidos. El ultimo de la lista domina casi toda Latinoamérica, pero hay algunos sitios en donde de verdad es dueño o por lo menos se cree dueño, como ocurre ahora en Haití, al intentar controlar hasta mismo la manera de trabajar para la reconstrucción del país después de la destrucción ocurrente del terremoto.

Y en su contexto, en su vida, en su familia, en su trabajo, “sea donde sea” ¿no pasa algo raro también? No seamos torpes, insensatos. Es nuestra tarea luchar y ser fuertes para lograr vivir en una sociedad más justa, fraterna, solidaria, humana, y sin prejuicios. ¡Luchemos en nuestro espacio de vida, luchemos por la vida! Luchemos para que no necesitemos “ganar no ganando nada”, luchemos para “tener y realmente tener”, es decir, mantengamos nuestra independencia (pero, de esto hablemos en otro momento.).

Marcelo Peter